Honduras tiene su propio ‘mar de plástico’ en el mar Caribe y culpa a Guatemala de ello.

Una fotógrafa británica denunció con imágenes la densa contaminación que cubre un área de varias millas entre las islas hondureñas de Roatán y Cayos Cochinos. Allí flotan a simple vista tenedores, cucharas, zapatos y productos plásticos. Una especie de ‘alfombra de plástico y poliestireno’ de varias millas de amplitud fue descubierta y denunciada este mes de octubre por la fotógrafa de origen británico Caroline Power. La escena fue vista por ella misma y capturada por su cámara entre las islas hondureñas de Roatán y Cayos Cochinos, en pleno mar del Caribe.

Según la organización ambientalista Blue Planet Society ha salido al paso para aclarar que esta basura tiene su origen en el río Monteagua, en Guatemala y que llegó hasta Honduras arrastrada por las fuertes lluvias que ha enfrentado centroamérica en las pasadas semanas. Guatemala no tiene un sistema formal de recolección de basura que cubra todo el país, por lo que en muchas aldeas, la basura se tira a lo largo de las riberas de los ríos y en las afueras de las ciudades, a menudo cerca de un río, aducen.

«Hace tiempo que conocemos el problema, pero nunca he visto una foto que ilustre cuán grave es el problema en esa área. Esta es la primera vez que una imagen ha capturado la atención del público sobre la dimensión del problema del plástico en el Mar Caribe», dijo a la publicación a Global Citizen John Hourston, fundador de Blue Planet Society.

Según la Organización de Naciones Unidas, los desechos marinos están afectando a más de 800 especies animales y causando pérdidas en todas las costas del mundo equivalentes a más de $ 13,000 millones. Se trata de envolturas de alimentos, tapas de botellas, pajitas, bolsas de supermercado, botellas de bebidas y colillas de cigarrillos. Son materiales sólidos persistentes, piezas o productos fabricados o procesados que se desechan y llegan a la costa y el mar. Al menos el 75% de estos restos son de plástico que, como tienen la habilidad de fragmentarse en microplásticos –porciones de menos de cinco milímetros de diámetro–-, pueden ser absorbidos por muchos organismos y enfermarlos, causarles la muerte o hacerlos adictos. Para mayor información aquí.