Borrador Zero

DesarrolloSostenible

La primera propuesta de ‘Plan de acción para la implementación de la Agenda 2030’ se queda muy lejos de las expectativas.

Dos años y medio después del lanzamiento formal de la Agenda 2030, cuando 65 países han presentado ya ante la ONU sus informes nacionales voluntarios, España ha decidido desperezarse. La creación del Grupo de Alto Nivel (GAN) en octubre de 2017 puso en marcha un proceso –liderado por el gobierno central y alimentado por una miríada de actores públicos y privados– que tendrá su rito iniciático en la presentación del primer plan de trabajo el próximo mes de julio en Nueva York. Un plan cuyo “borrador cero” comenzó a circular hace pocas semanas (aunque soy incapaz de encontrarlo en la web para ofrecerles un enlace).

Este retraso sería bienvenido si permitiese ofrecer a la sociedad española y a la comunidad internacional una visión comprehensiva del progreso a 2030 y de sus implicaciones dentro y fuera de nuestro país. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) deben ser tratados como lo que realmente son: no la obligación de cumplir detalladamente un plan abrumador en un período tan corto como 15 años, sino la oportunidad de establecer en cada uno de los países firmantes una hoja de ruta que combine la contribución necesaria a los objetivos comunes con la aspiración de un buen puñado de objetivos nacionales ambiciosos y relevantes.

Lamentablemente, si hay algo que no contiene el documento es precisamente eso: objetivos claros y estrategias para alcanzarlos. De todo el menú de prioridades que despliega la Agenda 2030 resulta imposible identificar cuáles son los grandes debates de Estado que abre este plan, los grandes desafíos de España en materia de desarrollo sostenible: ¿queremos reducir la pobreza infantil que atrapa a uno de cada tres niños en nuestro país? ¿Abordar el problema estructural de la desigualdad de ingreso y la precariedad laboral? ¿Garantizar la transición hacia un sistema energético limpio y un modelo sostenible de gestión del agua? ¿Identificar el valor añadido de España en la consolidación de bienes públicos globales? ¿En qué ámbitos queremos rentabilizar el impulso político que ofrecen los ODS, poniéndonos a tiro ante la comunidad internacional y siendo medidos por ello? Seguir leyendo aquí.

FANJUL G. (25/04/18). Borrador Zero. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2018/04/25/3500_millones/1524611291_226540.html

Barcelona diseña una red de “refugios climáticos” contra las olas de calor

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El Consistorio fija su hoja de ruta hasta 2030 contra el cambio climático.

El Ayuntamiento de Barcelona fijó este martes su hoja de ruta para mitigar los efectos del cambio climático en la ciudad. Los objetivos que se ha marcado el Consistorio deben alcanzarse antes de 2030 y, además de reducir la contaminación, también cuenta con mecanismos –como la construcción de una red de “refugios climáticos” para las personas vulnerables a las olas de calor– para los efectos que ya son imparables. El informe, presentado este martes, se denomina Plan Clima y en él también aparecen los efectos que sufrirán los barceloneses si no se actúa contra el cambio climático. Si todo continúa como hasta ahora, en 2050 aumentará dos grados la temperatura global del planeta. Actualmente Barcelona sufre una ola de calor (cuando las temperaturas máximas superan 33,1ºC durante tres días consecutivos) cada cuatro años. Si no se actúa, en 2050 serán entre cuatro y cinco olas de calor al año. Actualmente hay 22 días al año en los que el termómetro supera los 30 grados. En 2050, serán 80. En la actualidad hay reservas de agua en la ciudad para un año pero en 2050 se prevé una necesidad de recursos adicionales de agua potable de 18 hectómetros cúbicos al año. Las inundaciones serán más frecuentes y se perderán playas como la de Sant Sebastià, en la Barceloneta.

El año 2015, en el marco de la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el cambio climático, todos los estados que formaron parte alcanzaron un acuerdo internacional para reducir los efectos del cambio climático. La teniente de alcalde de ecología en el Ayuntamiento de Barcelona, Janet Sanz, denunció que los compromisos de los estados no son suficientes para alcanzar los acuerdos y son las ciudades las “que están adquiriendo un rol de liderazgo buscando una acción más ambiciosa y urgente”. El Plan Clima destaca 242 medidas en cuatro ejes estratégicos e impulsa una acción transversal que incorpora propuestas sobre los principales ámbitos de la ciudad como son la vivienda, la movilidad, la economía, el agua, la vegetación, la energía, la salud, la gestión de residuos y el consumo. Continuar leyendo aquí.

CONGOSTRINA ALFONSO L. (24/04/18). Barcelona diseña una red de “refugios climáticos” contra las olas de calor. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/ccaa/2018/04/24/catalunya/1524595296_893079.html

Presentación del Libro “Plaguicidas y Salud”

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La Feria Internacional del Libro Universitario te invita a la presentación del Libro “Plaguicidas y Salud” que se realizara dentro del margen de este evento el día 4 de mayo del presente a las 13:00 contando con la presencia de las autoras Lilia América Albert y Alma Delia Viveros Ruiz y con la participación de Socorro Fernández Modera y Beatriz Torres Beristáin.

Costo de libro: 250 pesos (12 capítulos, 238 páginas).

10% de descuento en más de cinco ejemplares.

Pedidos en: la.albertp@gmail.com y marisajacott@gmail.com

Entrega en CDMX y Xalapa, Ver.

Envío a otras partes más costo de mensajería.

Lugar: Complejo Deportivo Omega

Ubicado en : Cayetano Rodríguez Beltran s/n, Xalapa Enríquez, Veracruz 91000 México

Día de la Tierra: el futuro del planeta está en nuestras manos

PlanetaTierra

La conservación y protección de la biodiversidad marcan esta fecha en la que numerosos países realizan actividades para hacer un uso responsable de los recursos naturales.

El Día de la Tierra intenta concienciar al mundo, cada 22 de abril, de la necesidad de proteger el medio ambiente y de la conservación de la biodiversidad. Todos los días deberían ser el Día de la Tierra, pero por desgracia, la vorágine consumista que nos envuelve nos hace olvidar con demasiada facilidad problemas que comienzan a ser graves para el planeta como la superpoblación, la contaminación y el uso responsable de los recursos naturales.

Estamos a tiempo de que un cambio de mentalidad y de hábitos facilite y mejore la situación para las generaciones venideras. Cientos de ejemplos que conocemos, y que no siempre ponemos en práctica, contribuyen a hacer más sostenible y habitable el planeta. De hecho, la mejor herencia que podemos dejar a los jóvenes es un planeta habitable, porque la Tierra no pertenece a los humanos, sino que son estos los que pertenecen a la Tierra.

Naciones Unidas decidió designar el 22 de abril como el Día de la Tierra para reconocer que el planeta que habitamos, con sus ecosistemas, es el hogar de la humanidad y que, para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de los habitantes del planeta y las futuras generaciones, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra.

El Día de la Tierra es una jornada festiva celebrada en muchos países. Su promotor, el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra. El origen de esta conmemoración se sitúa en 1970, año en el que se inició un movimiento medioambiental en Estados Unidos que sacó a la calle a 20 millones de personas para luchar por un entorno más saludable.

Tras esta manifestación se logró concienciar a los políticos sobre la importancia de la naturaleza y el cuidado del medio ambiente, y se creó la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Estados Unidos. Esta asociación se encarga de las leyes para conseguir aire limpio, agua potable y conservar especies en peligro de extinción. Continuar leyendo aquí.

LÓPEZ A (22/04/18). Día de la Tierra: el futuro del planeta está en nuestras manos. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2018/04/22/ciencia/1524408059_778849.html

El 95 % de los habitantes del planeta respira un aire peligroso para su salud

Contaminación

De acuerdo con el estudio State of Global Air 2018, desarrollado por el Health Effects Institute (HEI), con sede en Estados Unidos, los niveles de partículas PM2.5 continúan excediendo en todo el mundo el nivel de calidad del aire establecido por la Organización Mundial de Salud (OMS).

Parece que los acuerdos globales sobre cambio climático y disminución de la contaminación ambiental siguen siendo insuficientes, a la luz de los resultados que arrojó la versión 2018 del estudio State of Global Air, desarrollado por el Health Effects Institute (HEI).

En todo el mundo, los niveles ambientales de PM2.5 continúan excediendo el nivel de calidad del aire definido por la Organización Mundial de Salud (OMS). Justamente el organismo estableció la calidad del aire a partir de 10 μg / m3, basado en la evidencia de los efectos negativos a la salud generados por la exposición a PM2.5 en el largo plazo. Con base en estos datos y el conocimiento de las comunidades en cada país para 2016, el estudio arrojó que el 95 % de la población mundial vive en áreas que superan la recomendación de la OMS para las partículas PM2.5, lo que las convierte en zonas peligrosas para la salud humana. Pero lo peor: el 58 % de la población mundial reside en áreas con concentraciones que no cumplen ni siquiera el objetivo de calidad del aire menos estricto de la OMS.

La contaminación exterior e interior, causada principalmente por la quema de combustibles fósiles, provoca actualmente 6,5 millones de muertes prematuras al año, con una incidencia especial en las megaciudades de India y China y en las zonas rurales de África, donde la leña o el carbón siguen siendo las principales fuentes energéticas en los hogares.

El aire que respiramos, cada vez peor

Los países en desarrollo siguen siendo los mayores aportantes a la mala calidad del aire que se respira en las ciudades del mundo. En ese nivel, China registró un millón 576 mil 600 muertes relacionadas con la mala calidad del aire en 2016, mientras que en India fueron un millón 614 mil 600 y en Pakistán 202 mil 900. Por su parte, Rusia registró 127 mil 900 muertes por polución y Estados Unidos 105 100 en 2016.

El estudio, no obstante, destaca cómo China e India vienen emprendiendo medidas para bajar su dependencia a los combustibles fósiles e imponer controles más estrictos a la calidad del aire en sus principales ciudades y lentamente lo vienen logrando. En el caso de América Latina, los países que más muertes registran, relacionadas con la mala calidad del aire, son Brasil con 59 500 muertes en 2016, México (31 100), Argentina (16 800), Colombia (13 300), Perú (12 000), Venezuela (8800) y Guatemala (7700). Continuar leyendo aquí.

Equipo editorial (22/04/18). El 95 % de los habitantes del planeta respira un aire peligroso para su salud. LA Network. Recuperado de http://la.network/95-habitantes-planeta-respira-aire-peligroso/

Material particulado, el sexto peor asesino del mundo

ContaminaciónAire

La exposición al aire contaminado provocó 6,1 millones de muertes por enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar crónica e infecciones respiratorias.

La conclusión del Estado Global del Aire es escalofriante: el 95 % de la población mundial vive en áreas que exceden los límites de contaminación del aire establecidos por la Organización Mundial de la Salud. En otras palabras, la sociedad que inventamos para tener una vida más cómoda y segura, con sus industrias, automóviles y sistemas de trasporte masivo, se está volviendo en contra nuestra. El material particulado lanzado a la atmósfera nos está matando.

El informe, cuyos resultados fueron presentados ayer por el Instituto de Efectos de Salud y el proyecto Global Burden of Disease del Instituto de Métricas de Salud y Evaluación, estableció que el material particulado menor o igual a 2,5 micrómetros en diámetro aerodinámico, conocido como PM2.5, se ha convertido en el sexto factor de riesgo más alto de muerte prematura. Un poco honroso lugar al lado de conocidos asesinos como hipertensión, tabaco, azúcar, obesidad y colesterol.

Los expertos calculan que la exposición mundial al material particulado provocó 4,1 millones de muertes por enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar crónica e infecciones respiratorias en el año 2016. En este punto, el material particulado mata más personas que el consumo de alcohol, la inactividad física o la ingesta alta de sal.

Si a este asombroso número de muertes se añaden las que provoca el ozono, otro componente importante de la contaminación del aire exterior, y las muertes asociadas a la exposición a la contaminación del aire dentro de los hogares (que resultan del uso de combustibles sólidos como carbón, madera y estiércol para cocinar y calentarse), la cifra se eleva hasta 6,1 millones, el 11 % del total de fallecimientos en el mundo. China e India representaron más de la mitad del número de muertos. Continuar leyendo aquí.

Redacción VIVIR. Material particulado, el sexto peor asesino del mundo. El Espectador. Recuperado de https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/material-particulado-el-sexto-peor-asesino-del-mundo-articulo-750578

¿Y si no tuviéramos que fabricar bolsas de plástico reutilizables o pajitas reciclables?

Plásticos

No habíamos entendido nada sobre el problema de los plásticos.

Pajitas, bolsas de la compra, cápsulas de café, los vasos que expende la máquina, bolsitas individuales de azúcar, las colillas de los cigarros. Cada día, cada español utiliza 3,5 productos de este tipo, según los datos de la asociación Seas at Risk: un total de 1.293 artículos de plástico al año (60.207 millones entre todos), buena parte de los cuales acaban en el mar después de haberlos utilizado una sola vez, junto con los microplásticos de los exfoliantes o la purpurina.

El plástico en general, y sobre todo el de un solo uso el de estos productos de usar y tirar, es un problema socioambiental grave. La asociación europea Plastic Europe, en su publicación Plastics, the facts de 2016, apuntó que cerca del 40% de la demanda de este material en Europa y España se destina a envases de un uso. Y el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente señala en su informe de resultados de 2016 del Programa de seguimiento de basuras marinas que el 75% de los desechos que se recogen en las playas españolas es plástico.

Esta basura forma parte de los casi 12 millones de toneladas que entran al año en los océanos mundiales contaminando el agua, impactando gravemente a las especies marinas y acumulándose en la cadena alimentaria: no tiene ni idea de la cantidad de plástico que come sin saberlo. En Europa, utilizamos cada día millones de artículos de plástico perfectamente prescindibles: 99 millones de pajitas diarias, 43 millones de tazas de café, 50.000 millones de colillas, 207 millones a envases desechables y 5.000 millones a pajitas para bebidas. Y por ello, elaborar estrategias para reducir su presencia es una prioridad. ¿Pero son todas las medidas igualmente buenas para el medio ambiente?

La futura ley de residuos y suelos contaminados de las Islas Baleares ha ido más allá de la estrategia europea aprobada en enero y prevé la prohibición de vender cápsulas de café de un solo uso fabricadas con materiales no fácilmente reciclables, también de comercializar vajillas de plástico de un solo uso, de vender y distribuir toallitas, pajitas de plástico, o bastoncillos para los oídos de ese material. Medidas que podrían entrar en vigor el 1 de enero de 2020, si finalmente encuentran viabilidad legislativa, aún una incertidumbre. Continuar leyendo aquí.

CHÁVEZ B. (16/04/18). ¿Y si no tuviéramos que fabricar bolsas de plástico reutilizables o pajitas reciclables?. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2018/04/03/buenavida/1522776658_320566.html

La contaminación asfixia a la economía

PerdidaDinero

El coste económico de la polución supera los 3,7 billones de euros al año, el 6,2% de la riqueza planetaria.

Hay días en los que el sol agoniza en Pekín, París, México DF, Los Ángeles, Delhi o Madrid. Una contaminación que encala el cielo se extiende sobre algunas de las ciudades más ricas y pobladas de la Tierra. Esta polución desciende sobre la tierra contaminando acuíferos, mares, tierras de labranza, paisajes. El año pasado, la revista médica británica The Lancet propuso los cálculos hasta ahora más precisos. El coste económico, estimaron sus expertos, supera los 4,6 billones de dólares al año (3,7 billones de euros). El 6,2% de la riqueza del planeta. Pero lo peor es que esa podredumbre esparcida en sus infinitas formas (agua, aire, tierra, química) mata al año (cifras de 2015) a nueve millones de personas. Es responsable del 16% de todas las muertes del planeta.

En la mayoría de las sociedades, la polución es una respuesta a ese paradigma económico derivado del irresponsable principio de usar y tirar. Incluso el Papa Francisco ha advertido frente a esta “cultura del desperdicio”, donde los recursos y el capital humano parecen que pudieran expandirse como el tiempo y el espacio. El mundo, diríase, semeja un planeta fallido porque fracasa a la hora de vincular desarrollo económico, sostenibilidad y justicia social. “Contaminación, pobreza y desigualdad están profundamente interconectados”, reflexiona Philip J. Landrigan, decano de Salud Global de la Escuela de Medicina Icahan del Hospital Monte Sinaí de Nueva York. “Casi el 92% de las muertes relacionadas con la polución suceden en países con rentas bajas y medianas [acorde a la nomenclatura del Banco Mundial], y en todas las naciones las enfermedades causadas por esa niebla negra se concentran en los pobres, los desamparados y las minorías”. Por si fuera poco, la herencia que deja en productividad perdida en esas tierras alcanza hasta el 1,9% de su riqueza. Y pocos parecen encontrar lo obvio en la memoria. “La gente enferma o muerta no puede contribuir a la economía”, recuerda, en declaraciones a Associated Press, Richard Fuller, presidente de Pure Earth, una ONG estadounidense que estudia el impacto de la contaminación. Para continuar leyendo aquí.

GARCÍA VEGA M.A. (14/04/18). La contaminación asfixia a la economía. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/economia/2018/04/12/actualidad/1523532932_165583.html

Descontaminar será rentable

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Las empresas deben moverse por el medio ambiente ante el vértigo del Estado.

La contaminación ambiental es lo que un economista llamaría externalidad negativa. El crecimiento económico moderno se ha fundamentado en agotar o ensuciar los recursos ambientales (aire, agua, tierra) a cambio de beneficios y extensión de productos, manufacturas o servicios. Nadie cayó en la cuenta, hasta mediados del siglo pasado, de que los recursos del planeta eran limitados, que el aire sucio envenena y que el agua contaminada mata animales, plantas e incluso personas. Ha costado varias décadas imbuir en la opinión pública la idea de que vivimos en lo que Kenneth Boulding llamó Nave Espacial Tierra; un espacio concreto, con potencial limitado de explotación de recursos y con unas condiciones de supervivencia que se están deteriorando sin que exista un acuerdo político universal contundente para evitarlo.

La contaminación tiene unas graves consecuencias económicas (las externalidades siempre tienen un coste) que pueden medirse, aunque no con demasiada precisión. Se supone que el coste cada año para la economía global supera los 4,5 billones de dólares y que mata a nueve millones de personas. Cabe preguntarse por qué no existe una reacción coordinada en todo el planeta para acabar con la contaminación atmosférica, limitar el uso de componentes químicos y poner fin al derroche de agua. Y más cuando la lucha contra la contaminación constituye, en sí misma, un negocio potencial. Efectivamente, si hasta el momento ha sido un negocio consumir recursos y cargar los residuos sobre el medio ambiente, a partir de ahora deberían aparecer de forma masiva las iniciativas rentables para todo lo contrario, es decir, para mantener un orden natural previo a la industrialización. El problema es que las secuencias temporales de cambios de paradigma económico suelen ser asimétricas. En este caso, el peso de una economía consuntiva de recursos (la que defiende Trump, por simplificar) es más poderosa e intensiva que la que pretende orientar la rentabilidad hacia objetivos ecológicos. Continuar leyendo aquí.

EL PAÍS (14/04/18). Descontaminar será rentable. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/economia/2018/04/13/actualidad/1523607039_359212.html

Cuatro choques externos que transformarán América Latina

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La región se enfrenta a unos años difíciles en los que tendrá que digerir las consecuencias de la revolución digital y el cambio climático.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Este es la primera frase de Cien años de soledad, la novela de Gabriel García Márquez que narra la vida de los pocos pero fascinantes habitantes de Macondo, un imaginario pueblo perdido en las selvas de Colombia. Cada cierto tiempo, a Macondo lo sacude lo que los economistas, politólogos y sociólogos de hoy llaman un “choque externo”. Es un invento foráneo que trastoca la economía, las relaciones de poder, los hábitos y costumbres, en fin, la vida del pueblo. Así, además del hielo, a Macondo lo sacudieron la llegada de los imanes, de la pianola, de ideas políticas en conflicto que dispararon una larga y sangrienta guerra civil, o la bananera, una empresa multinacional más poderosa que todos los Gobiernos y todos los ejércitos. La novela es, por supuesto, mucho más que el relato de los “choques externos” que le cambian la vida a la gente del pueblo. Pero las convulsiones de Macondo ofrecen una excelente metáfora para discutir las sacudidas que le vienen a América Latina. Esta ha sido siempre la región con las economías más volátiles del mundo. Periódicamente, una etapa de expansión y prosperidad es súbitamente reemplazada por otra de estancamiento y miseria.

Estos ciclos de auge y caída suelen estar determinados por los precios internacionales de las materias primas que exporta la región, y por la disponibilidad de préstamos e inversiones que vienen de afuera. Cuando los precios del petróleo, cobre, café, soja, etcétera, suben en el mercado mundial, América Latina prospera. Cuando caen, se empobrece. Cuando los bancos y empresas extranjeras invierten y abren el crédito, las economías latinoamericanas mejoran. Pero cuando los préstamos e inversiones foráneas cesan (y con frecuencia eso sucede al mismo tiempo que bajan los precios de las exportaciones) viene la debacle: devaluación, inflación, desempleo, suspensión de programas sociales y quiebras de bancos y empresas. Naturalmente, los Gobiernos latinoamericanos también son responsables por no hacer que sus economías sean menos vulnerables a las oscilaciones internacionales. Pero es justo reconocer que no es fácil neutralizar el impacto de un masivo choque económico externo. Seguir leyendo aquí.

NAÍM M. (14/04/18). Cuatro choques externos que transformarán América Latina. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2018/04/13/actualidad/1523626880_607321.html