Latinoamérica necesita invertir 12.500 millones de dólares anuales en agua, según el CAF

El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) dedica cerca del 5% de su cartera de créditos al sector hídrico, lo que representa unos 3.500 millones de dólares anuales.

Latinoamérica necesita invertir 12.500 millones de dólares al año para alcanzar las metas trazadas por la ONU para 2030, de acuerdo con datos presentados hoy por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) en el Foro Mundial de Agua.»El agua debe estar en el centro del desarrollo sustentable» pues sin ella no habrá ni crecimiento económico ni la necesaria inclusión social, dijo el colombiano Jaime Holguín, representante del CAF en Brasil, en uno de los paneles del foro que se celebra en Brasilia. Holguín explicó que el CAF dedica cerca del 5% de su cartera de créditos al sector hídrico, lo que representa unos 3.500 millones de dólares anuales, pero sostuvo que en la región existen «niveles de ejecución muy bajos» y que falta «eficiencia» en el desarrollo de los proyectos. «La inversión en agua, que es económica y social, tiene excelente retorno para las sociedades», pero aún así los fallos en la gestión del propio recurso y en la ejecución de las obras necesarias ayudan a que el déficit hídrico regional se mantenga, apuntó.

En declaraciones a Efe, Holguín citó, entre los muchos problemas, los recurrentes atrasos en el desarrollo de las obras, que acaban por encarecer los proyectos y «postergan las soluciones», al mismo tiempo que el crecimiento poblacional continúa y la demanda aumenta. Según Holguín, América Latina está en condiciones financieras de alcanzar la meta para el agua trazada en el punto 6 de los Objetivos de Desarrollo Sustentable que las Naciones Unidas volcaron en la Agenda 2030. Más información aquí.

Día Mundial del Agua: El Verdadero Oro Líquido

La ONU apuesta por las soluciones de la naturaleza para hacer frente a inundaciones y sequías.

Las cifras llaman la atención por sí solas, pero hacen falta días como el de hoy, el Día Mundial del Agua, que convoca cada año Naciones Unidas, para que emerjan entre otras que dan cuenta de los grandes problemas mundiales y capten la atención de los ciudadanos. 2.100 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a un agua potable que haya sido tratada de forma segura. Y la demanda del verdadero oro líquido crecerá hasta un 30% de aquí a 2050, al mismo paso que crecerá la población: 2.000 millones de personas más pisarán la Tierra en ese tiempo. Y casi dos de cada cinco seres humanos estarán expuestos a la devastación de las inundaciones.

El daño al medio ambiente y el cambio climático originan crisis relacionadas con el agua por todo el mundo. Las riadas, las sequías y la contaminación de las aguas empeoran por culpa de la vegetación, el suelo, los ríos y los lagos degradados, según recoge la convocatoria. La ONU ha puesto las miras en la naturaleza para afrontar los retos. «La respuesta es la naturaleza» es el eslogan de la edición de 2018, que apuesta por aprovechar opciones naturales para superarlos. Más información aquí.

Resiliencia urbana: cuando el pasado fortalece el futuro.

América Latina y el Caribe tiene la oportunidad aprender del pasado y planificar las ciudades del futuro, para así enfrentar los desafíos del cambio climático con garantías.

Aunque ahora empezamos a tenerla presente en nuestro día a día, la resiliencia urbana no es un concepto nuevo. Las ciudades han evolucionado sistemáticamente, haciendo frente y adaptándose a adversidades, ya fuera a través de la construcción de grandes murallas de defensa, como las de Troya, obras de drenaje como las de Pompeya, o de complejos sistemas de gestión de agua como los de Angkor. Aun así, otros factores disruptivos como desastres naturales, guerras y pestes terminaron con estas tres grandes urbes, recalcando la necesidad de un enfoque holístico que nos permita un manejo de riesgos equilibrado e integrado.

En América Latina y el Caribe (ALC), tenemos el paradigmático ejemplo del Santuario Histórico del Machu Picchu, sitio declarado Patrimonio de la Humanidad y obra maestra de arquitectura e ingeniería. Según el hidrólogo estadounidense Kenneth Wright, los ingenieros y arquitectos paisajistas del siglo XV diseñaron y ejecutaron edificaciones para garantizar la sostenibilidad de las obras en una zona de difícil acceso, afectada por sismos y lluvias frecuentes. El sistema de drenaje contaba con canales de alivio hacia donde se dirigían las aguas sobrantes, lejos del canal de suministro de agua potable hacia las laderas de la zona agrícola, o a un desagüe principal situado entre esta y la parte urbana. Los muros, a menudo construidos a partir de piedra finamente tallada y cuidadosamente alineada, estaban adaptados a la actividad sísmica. ¡Resiliencia urbana en el siglo XV!. Más información aquí.

Honduras tiene su propio ‘mar de plástico’ en el mar Caribe y culpa a Guatemala de ello.

Una fotógrafa británica denunció con imágenes la densa contaminación que cubre un área de varias millas entre las islas hondureñas de Roatán y Cayos Cochinos. Allí flotan a simple vista tenedores, cucharas, zapatos y productos plásticos. Una especie de ‘alfombra de plástico y poliestireno’ de varias millas de amplitud fue descubierta y denunciada este mes de octubre por la fotógrafa de origen británico Caroline Power. La escena fue vista por ella misma y capturada por su cámara entre las islas hondureñas de Roatán y Cayos Cochinos, en pleno mar del Caribe.

Según la organización ambientalista Blue Planet Society ha salido al paso para aclarar que esta basura tiene su origen en el río Monteagua, en Guatemala y que llegó hasta Honduras arrastrada por las fuertes lluvias que ha enfrentado centroamérica en las pasadas semanas. Guatemala no tiene un sistema formal de recolección de basura que cubra todo el país, por lo que en muchas aldeas, la basura se tira a lo largo de las riberas de los ríos y en las afueras de las ciudades, a menudo cerca de un río, aducen.

«Hace tiempo que conocemos el problema, pero nunca he visto una foto que ilustre cuán grave es el problema en esa área. Esta es la primera vez que una imagen ha capturado la atención del público sobre la dimensión del problema del plástico en el Mar Caribe», dijo a la publicación a Global Citizen John Hourston, fundador de Blue Planet Society.

Según la Organización de Naciones Unidas, los desechos marinos están afectando a más de 800 especies animales y causando pérdidas en todas las costas del mundo equivalentes a más de $ 13,000 millones. Se trata de envolturas de alimentos, tapas de botellas, pajitas, bolsas de supermercado, botellas de bebidas y colillas de cigarrillos. Son materiales sólidos persistentes, piezas o productos fabricados o procesados que se desechan y llegan a la costa y el mar. Al menos el 75% de estos restos son de plástico que, como tienen la habilidad de fragmentarse en microplásticos –porciones de menos de cinco milímetros de diámetro–-, pueden ser absorbidos por muchos organismos y enfermarlos, causarles la muerte o hacerlos adictos. Para mayor información aquí.

El cambio climático amenaza al 50% de las especies de los lugares más biodiversos del planeta

Hasta un 50% las especies de plantas y animales que albergan las áreas más biodiversas del mundo podrían enfrentarse a la extinción local antes del cambio de siglo debido al cambio climático si las emisiones de carbono siguen aumentando sin control. Incluso si se alcanza el objetivo del Acuerdo Climático de París, estos lugares podrían perder el 25% de sus especies, según apunta un nuevo estudio realizado por la Universidad de East Anglia (Reino Unido), la Universidad James Cook (Australia) y la organización WWF.

Los investigadores que firman este análisis histórico, publicado recientemente en la revista Climatic Change, han examinado el impacto del cambio climático en casi 80.000 especies de plantas y animales en 35 de las áreas más diversas y naturalmente ricas en vida silvestre. Los expertos, asimismo, han realizado sus proyecciones sobre varios escenarios de cambio climático diferentes, desde el peor caso (sin reducción de emisiones), en el que las temperaturas medias globales aumentan en 4,5 °C, hasta el que plantea el Acuerdo de París, un aumento de 2 °C. Más información aquí.

Los países latinoamericanos aún no están preparados para la transición energética

El análisis «Promover una transición energética efectiva» fue publicado en el marco del Foro Económico Mundial sobre América Latina, que se celebra hasta el jueves en Sao Paulo.De acuerdo con esta evaluación, que clasifica a los países en función del estado actual de sus sistemas energéticos y su nivel de preparación estructural para adaptarse a las futuras necesidades energéticas, América Latina debe mejorar en varias áreas, como la innovación, el desarrollo del capital humano, la seguridad de las inversiones y la eficacia del marco institucional.

El informe examina el desempeño de los sistemas energéticos actuales de los países bajo tres dimensiones: acceso y seguridad energética; sostenibilidad ambiental del sistema; y potencial de crecimiento y desarrollo económico inclusivo. Asimismo, analiza en qué medida existen condiciones que faciliten una transición hacia un sistema de bajas emisiones de CO2.

Los países escandinavos y de Europa occidental encabezan Índice de Transición Energética, con Suecia, Noruega y Suiza a la cabeza, en tanto que el Reino Unido (7) y Francia (9) son las únicas economías del G7 que se ubican dentro de los diez primeros puestos. En la región latinoamericana, los que muestran los mejores desempeños son Uruguay, que ocupa el puesto 13, Costa Rica (20), Chile (24) y México (28).De manera general la región obtiene una puntuación similar al promedio global en cuanto a la contribución del sistema energético al crecimiento económico, a la seguridad y al acceso, y por encima del promedio cuando se trata de sostenibilidad ambiental. Sin embargo, varios países se quedan atrás porque no están preparados adecuadamente para la transición, según el informe. Es así que Perú se ubica en el puesto 34, Paraguay en el 37, Panamá en el 39, Ecuador en el 48 y Argentina en el 56. Más información aquí.

Coca-Cola logra la meta: devolver 100% del agua utilizada en sus productos

De acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, los desafíos de desarrollo sostenible del siglo XXI que enfrenta el mundo —desarrollo humano, ciudades habitables, cambio climático, seguridad alimentaria y seguridad energética— tendrán como principal encomienda la gestión correcta de los recursos hídricos y el acceso a servicios confiables de abastecimiento de agua y saneamiento, lineamiento que se encuentra integrado en el ADN de la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC).

Fue en 2007 que Coca-Cola adquirió el compromiso de devolver el 100% del agua que emplea en la elaboración de sus productos para el año 2020, objetivo que se ha cumplido por tercer año consecutivo, al devolver más del porcentaje establecido cinco años de lo contemplado originalmente. Esto gracias a su Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua (PNRCA), iniciativa cuya estrategia primordial es la restauración ecológica, reforestación y mantenimiento de los bosques para impulsar así la conservación del suelo y la respectiva recarga de mantos acuíferos.

El PNRCA consta de cinco proyectos principales: ollas captadoras de agua, tratamiento de agua residual, cisternas comunitarias, plantas purificadoras, techos captadores y huertos de traspatio. Estas acciones representan un valor compartido para las comunidades, al contar con este vital recurso para su aprovechamiento, incentivando a su vez la cultura de reutilización de aguas residuales, captación de lluvia, manejo responsable del recurso, así como ser un detonador potencial de proyectos productivos locales. Más información aquí.

La OMS advierte del peligro de “la enfermedad X”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido la «enfermedad X» en su listado de patógenos infecciosos que representan una mayor amenaza para la salud global por su potencial epidémico. Se trata de una bacteria o un virus hipotéticos que podrían surgir en el futuro y causar una infección generalizada en todo el mundo. Con esta medida, la OMS busca sensibilizar a los estados miembros sobre la necesidad de estar preparados ante una posible emergencia causada por un patógeno todavía desconocido.

“La enfermedad X es algo temporal. Por ejemplo, el sida fue una enfermedad X, ya que mataba a muchas personas y no se sabía lo que era”, afirma Juan Pablo Horcajada, jefe de servicio de enfermedades infecciosas del Hospital del Mar en Barcelona. La globalización y el aumento de los viajes en la última década han aumentado la posibilidad de que las enfermedades transmisibles se extiendan. Para Horcajada, la decisión de la OMS es “muy inteligente”, ya que puede servir para suavizar el ambiente de estrés y preocupación por la falta de conocimiento de lo que está pasando cada vez que hay una epidemia.

Esta enfermedad hipotética podría ser causada, por ejemplo, por la resistencia a los antibióticos. Pero José María Martín Moreno, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Valencia y exdirector de Gestión de Programas para Europa de la OMS, señala que lo más probable es que se desarrolle a través de un mecanismo de transmisión zoonótica, cuando una enfermedad infecciosa que suele afectar a los animales salte a los humanos. Este es el caso del ébola, la salmonela o el VIH, que fue transferido a los seres humanos desde chimpancés a principios del siglo XX. “A medida que el ecosistema y los hábitats humanos cambian, siempre existe el riesgo de que las enfermedades salten de los animales a los humanos”, sostiene. Para seguir leyendo aquí.

¿Una gota de agua vale oro?

Los océanos y mares constituyen el 71% de la superficie de la Tierra, de ahí nuestro planeta azul. Sin embargo, solo el 3% del agua terrestre es dulce y de ese pequeño porcentaje solo el 1% está en estado líquido. El 2% restante se encuentra mayoritariamente en los polos, en estado sólido (hielo). Por ello, cuando hablamos del valor del agua para la vida, es innegable que se trata de nuestro recurso más preciado.

Una buena gestión del agua es clave para garantizar el desarrollo socioeconómico sostenible, la conservación ambiental y la seguridad alimentaria, energética y productiva. Y esta gestión debe incluir a todos los actores relevantes, desde los consumidores particulares hasta los agricultores, las empresas mineras y de energía, entre otros.

La minería, en particular, es uno de los sectores productivos que integra el agua como recurso vital y económico. América Latina es una de las principales productoras de las materias primas fundamentales para la economía global, como el cobre, el hierro y el petróleo. Sin estos recursos otros sectores, como el tecnológico, la telefonía celular o la producción de paneles solares, no podrían subsistir. En este contexto, la región tiene una enorme ventaja comparativa: aquí se encuentra el 30% de las reservas de agua dulce del mundo y en ella vive alrededor de 8% de la población del planeta.

Históricamente, la producción de minerales e hidrocarburos ha tenido una connotación negativa por su referencia a la idea de explotación de comunidades y de recursos naturales. Sin embargo, en la actualidad, la incorporación de avances tecnológicos y de innovación en la industria, hacen que la percepción esté cambiando progresivamente. No podemos desestimar que la industria representa casi el 5% del PIB regional, atrae casi un cuarto del total de inversión extranjera directa y representa casi la mitad de las exportaciones. Para muchas comunidades de la región, la minería representa la única fuente de empleo y de actividad económica, siendo un componente vital en la cadena de valor para el desarrollo.

Sin embargo, la industria minera compite en muchos lugares con otras actividades económicas y culturales por el uso del agua. Por lo tanto, un manejo irresponsable del recurso hídrico puede poner en riesgo tanto la cantidad como la calidad del agua. Para seguir leyendo aquí.

El Fondo Verde del Clima aprueba 350 millones de dólares para proyectos en América Latina

Este fondo una entidad creada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático para apoyar a los países en su transición hacia inversiones limpias y resilientes al fenómeno climático.

El director ejecutivo del Fondo Verde del Clima (GCF, por sus siglas en inglés), Howard Bamsey, anunció hoy en Bogotá que esa entidad aprobó cerca de 350 millones de dólares para «financiamiento climático» en países latinoamericanos. «La semana pasada la junta tomó la decisión de aprobar casi 350 millones de dólares en financiamiento climático para los países latinoamericanos y eso apalanca más de 1.000 millones de dólares en cofinanciamiento de otros proyectos», dijo Bamsey en la instalación del Primer Diálogo Estructural del Fondo Verde del Clima.

El GCF es una entidad creada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático para apoyar a los países en su transición hacia inversiones limpias y resilientes al fenómeno climático. Según Bamsey, los proyectos que financiarán impulsarán los mercados para que haya una mayor eficiencia energética «a nivel de pequeñas empresas y a escala industrial». Para continuar leyendo aquí.